Parole, parole, parole…

¡La palabra del 2018!

Cada año, a finales de diciembre, es costumbre hacer balance del año, tanto para las empresas como para las personas. También para los idiomas, que eligen sus palabras del año.

Alrededor del mundo, muchos intentan escoger la palabra más relevante de los últimos doce meses, la que resume las mayores preocupaciones de los hablantes. ¿Es realista? Probablemente no, pero es un bonito intento desde el punto de vista romántico y un ejercicio interesante desde el punto de vista lingüístico.

La palabra del año no tiene por qué ser joven ni guapa, basta con que sea relevante. Es decir: en esta categoría entran neologismos y también palabras que llevan décadas en el diccionario. Lo importante es que tengan cierto interés por su origen o su forma de expresar las preocupaciones y los sentimientos de los hablantes a lo largo del año.

Esta elección no es un fenómeno nacional. De hecho, es frecuente que varios diccionarios compitan por elegir el término más relevante de un idioma, con resultados distintos. Por ejemplo, este año 2018 el diccionario Oxford ha decidido que la palabra más importante en inglés sea toxic (‘tóxico’). Sin embargo, Dictionary.com opina que debería ser misinformation (‘desinformación’) y la editorial estadounidense Merriam-Webster ha elegido justice (‘justicia’).

En el terreno francófono, Mot de l’Année ha escogido femme (‘mujer’).

Para los portugueses, Porto Editora propone assédio (‘acoso’), enfermeiro (‘enfermero’), especulaçao (‘especulación’), extremismo (‘extremismo’), paiol (‘polvorín’), populismo (‘populismo’), privacidade (‘privacidad’), profesor (‘profesor’), sexismo (‘sexismo’) y toupeira (‘topo’), mientras que Dicio presenta interstício (‘intersticio’), democracia (‘democracia’), mitar (un neologismo para ‘tener éxito’), feminicídio (‘feminicidio’), meme (‘meme’), ativista (‘activista’), coercitivo (‘coercitivo’), ranço (‘rancio’, también usado actualmente para expresar desprecio o asco), intervenção (‘intervención’), privacidade (‘privacidad’), melhore (‘mejora’, en un sentido imperativo y despreciativo), sororidade (‘sororidad’) y partiu (‘ponerse en camino’).

En España

La iniciativa más popular para elegir la palabra del año es la de Fundéu desde 2013. Fundéu es la Fundación del Español Urgente del BBVA asesorada por la Real Academia Española de la Lengua. En 2013 inauguraron con ‘escrache’, en 2014 tuvimos ‘selfi’ y en 2015 le tocó a ‘refugiado’. Más tarde, en 2016 la escogida fue ‘populismo’. La más reciente, en 2017, fue ‘aporofobia’ (un neologismo para hablar del miedo o aversión a los pobres). Este año, la palabra que resume el 2018 se ha estado entre estas doce candidatas:

  • mena: menor extranjero no acompañado. Entra directo a la lista por obra y gracia de Donald Trump.
  • dataísmo: filosofía centrada en los datos y la libertad de información.
  • procrastinar: diferir, aplazar, dejar para mañana. Viene del latín procrastinatum, (‘dejar para mañana’). Pero, ¿sabías que en latín también existía perendinare, es decir, ‘dejar para pasado mañana’? Pues sí, de nada.
  • hibridar o producir híbridos.
  • microplásticos: fragmentos de plástico de menos de cinco milímetros.
  • micromachismo: conductas y prácticas del día a día que refuerzan el dominio social masculino y que atentan contra la autonomía de las mujeres y la igualdad.
  • nacionalpopulismo: movimiento político con liderazgo fuerte, apelación a la identidad nacional y el elitismo. Implica hostilidad hacia la inmigración y las minorías, y rechazo hacia la globalización.
  • arancel: tasa oficial que se ha de pagar en distintos servicios, como el de aduanas.
  • VAR: videoarbitraje.- ‘descarbonizar’: proceso de reducción de las emisiones de carbono.
  • sobreturismo: neologismo para referirse a la masificación del turismo en una zona. Especialmente, cuando deja un fuerte impacto negativo en términos de sostenibilidad.
  • los nadie o los nadies: individuos que parecen invisibles para la sociedad.

Hasta aquí, todo claro, pero ¿cómo se elige qué palabra es la más importante?

Entre las instituciones de los países mencionados, algunas someten la elección a votación popular y otras designan un jurado. En el caso de Fundéu, se da el segundo caso. El equipo de filólogos y periodistas de la fundación elige la palabra más relevante y que, además, tiene cierto interés por su origen, su evolución o su influencia en la sociedad.

Finalmente, este año la palabra escogida ha sido microplástico. Son esas partículas minúsculas de plástico, imperceptibles a simple vista, que contaminan el mar y están presentes en el pescado, la sal, la arena de la playa e, inevitablemente, en nuestro organismo. Según explica Fundéu, la han elegido porque:

“está sirviendo para que entendamos mejor la dimensión y cercanía de un problema que no es menor”

Fundéu

Este afán de explicar la vida secreta de las palabras más importantes del último año plantea debates interesantes. ¿Son los hablantes quienes determinan el uso y significado de una palabra? ¿son las palabras las determinan la forma en que percibimos el mundo a nuestro alrededor? Lo que parecen cuestionar estas iniciativas está a caballo entre ambas posturas. Por un lado, refleja el uso que la sociedad hace de una palabra en una época concreta, pero, por otro, también ilustra qué palabras, de entre todas las posibles, elegimos para dar sentido a nuestra realidad. Probablemente sea idealista buscar una palabra que resuma las vivencias de una comunidad de hablantes a lo largo de un año, pero resulta precioso ver el impacto de las palabras en nuestra vida.

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