¿POR QUÉ TU RELOJ HACE “TIC, TAC”?

A la hora de aprender un idioma, hay normas que aceptamos de forma tácita. En concreto, hay una que has respetado toda tu vida, pero de la que tal vez nunca hayas oído hablar. Es la razón por la que decimos “Tic, tac” en lugar de “Tac, tic”.

En realidad, ¿por qué decimos “ding, dong”? ¿Por qué no decimos “Dong, ding”? Bueno, simplemente… por que sí. Realmente, no hay ningún motivo gramatical por el que una forma sea más correcta; sin embargo, todo el mundo mantiene siempre la misma fórmula. Puedes darle las gracias a una norma – no escrita – llamada ablaut reduplication o reduplicación apofónica.

Vamos por partes: la reduplicación ocurre cuando una palabra o parte de ella se repite para formar una nueva, como «ni-ni» o “yo-yo”. La reduplicación apofónica se refiere, concretamente, al orden que debe seguir una reduplicación en cuyas vocales hay una alteración. Incluso aunque no lo hagas conscientemente, casi todos los ejemplos con alteración en las vocales siguen la norma no escrita de la reduplicación apofónica:

Si hay tres palabras, el orden debe ser ‘i’, ‘a’, ‘o’; si hay dos palabras, el orden debe ser ‘i’, ‘a’/’o’.

Mark Forsyth

El porqué de esta regla es desconocido y, por ahora, objeto de debate: ¿hay una protolengua que pudiera explicar esta norma? ¿se debe a razones físicas, por ejemplo, relacionadas con el movimiento de la lengua al pronunciar? Sea por el motivo que sea, la realidad es que no cortamos un papel en “zagzig”, ni nos relojes hacen “tac tic”, ni jugamos al “pong ping”, ni vemos una película de “Kong King” o escuchamos música “hop hip”.

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