La traducción y la interpretación I: el segundo oficio más antiguo del mundo…

La historia de nuestra industria es larga y, en muchos casos, un tanto oscura por falta de vestigios o desprestigio de la profesión. Hoy, en el Día de la Traducción, queremos hacer un repaso de cómo hemos evolucionado y a qué cambios hemos tenido que adaptarnos.

No con poca jocosidad se dice que la interpretación es el segundo oficio más antiguo del mundo. Lo cierto es que, por motivos de intercambios comerciales, es más antigua que la escritura, por lo que, aunque hay referencias a esta profesión en el año 5000 a.C., no tendremos un primer vestigio claro de sus características y su importancia hasta el 1350 a.C. Este año tan aleatorio es cuando se hacen las pinturas de la tumba del emperador egipcio Tutankamón, donde aparecerá desdoblada una figura que se inclina al mismo tiempo junto a la oreja de Tutankamón y de su interlocutor: el intérprete. De esta época, sabemos que incluso existía el cargo de Intérprete Superior, que era hereditario y de un a gran relevancia social hasta el punto de que llegó a ser oficio para aristócratas.

Esta consideración social no era compartida en la antigua Grecia, sin embargo, puesto que consideraban a los hablantes de otros idiomas bárbaros que debían aprender el griego, una lengua – en teoría – más avanzada. En Roma, sin embargo, el intérprete sí tenía importancia a nivel político-social, puesto que resultaba imprescindible para el buen funcionamiento del Imperio y la comunicación entre sus provincias. Poco sabemos de la interpretación desde este momento hasta la época medieval.

Mientras tanto, sabemos que el oficio de traductor ya se desempeñaba en la China del 3000 a.C. por su mención en los textos de Jia Gongyan, pero el primer texto de relevancia del conocemos una traducción es la Epopeya de Gilgamesh, que narra las aventuras del héroe mitológico sumerio, en el 2000 a.C. A partir de entonces, empezamos a encontrar más rastros de la traducción a lo largo de la historia:

  • Los primeros textos localizados, del año 1500 a.C., en los que se adaptaba el budismo de la cultura india a la china
  • La traducción alejandrina de la Biblia (al griego) y al latín clásico alrededor del 300 a.C.
  • La célebre Piedra de Rosetta (que, además, da nombre a nuestra agencia de traducción como te explicamos en este post) con el mismo texto en jeroglíficos, griego y demótico (una versión simplificada de los jeroglíficos) del 196 a.C.
  • En el siglo IV, San Jerónimo, el patrón de los traductores cuyo día se celebra hoy, traduce la Biblia al latín vulgar y, así, consigue acercar su “vulgata” al pueblo.

Ya en el medievo, se fundan dos de las Escuelas de traductores más legendarias: la de Bagdad, que funciona entre los siglos IX y X, y la de Toledo, alrededor del siglo XIII, ambas con el objetivo de extender el conocimiento árabe en Europa y generar un intercambio. Al mismo tiempo, se desarrollan otro tipo de traducciones no científicas en los monasterios.

También en la Edad Media, encontramos la siguiente gran figura de la historia de la interpretación: el trujamán o dragomán que, en contraste con los intérpretes actuales, tenían una formación muy limitada y específica y se dedicaban a intercambios comerciales en una Península en la que convivían distintas culturas y que mercadeaba con varios países. Trujamán y dragomán fueron nombres para los intérpretes que se mantuvieron hasta el siglo XVII en España.

Avanzando hasta finales del siglo XV, ocurren dos acontecimientos fundamentales en cada campo. Por un lado, Gutenberg crea e implementa la imprenta, y la multiplicación y democratización (hasta cierto punto) de la literatura impulsa el oficio traductor. En la misma época, encontramos una de las figuras más importantes en el campo de la interpretación: La Malinche, una aristócrata náhuatl de Veracruz nacida alrededor del 1500. A la muerte de su padre, fue vendida como esclava y, posteriormente, entregada como tributo a los mayas. Este periplo la llevó a dominar el náhuatl y el maya-yucateca. Cuando los españoles, en su imparable colonización, derrotaron a su tribu, fue regalada a Hernán Cortés y se convirtió en su intérprete y asesora cultural, militar y diplomática. Ayudó a Cortés a establecer alianzas y le avisó de una emboscada contra él que terminaría con la Caída de Tenochtitlán y el Imperio Mexica. Por eso, la palabra “malinchismo” en México tiene el significado peyorativo de “traidor” o “persona que prefiere una cultura ajena a la propia”. Al mismo tiempo, al otro lado del mundo en el Imperio Otomano y Oriente próximo, hubo varias dinastías que se dedicaron a la interpretación como herencia familiar.

En este momento, la traducción empieza a verse afectada por movimientos filosóficos y artísticos: en el siglo XVII, el romanticismo provoca que la traducción se enfoque en la adaptación de los contenidos de un texto, mientras que en el XVIII el racionalismo alemán hace que se opte por traducciones lo más literales posibles.

Durante esta época, la lengua franca en Europa era el latín, pero a partir de la firma de la Paz de Westfalia en 1648 que finalizó la Guerra de los Treinta Años instauró el francés como lengua para los intercambios comerciales en Europa, lo que modificó el trabajo de los intérpretes en ámbitos diplomáticos y mercantiles. Hasta el siglo XIX, el francés fue dominante, pero a partir de entonces, con el empuje de la industrialización en los países anglófonos, en inglés pasó a ocupar el papel central que todavía ocupa hoy e impulsó las traducciones de textos de clases muy distintas.

En el siglo XX llegó la Primera Guerra Mundial, durante la cual países con idiomas distintos estaban condenamos a entenderse. En este contexto, cobraron importancia especial los intérpretes de guerra y en la Conferencia de la Paz de París en 1919. Igualmente, se multiplicó la necesidad de traductores para textos bélicos, cuestiones diplomáticas y documentación relacionada con las migraciones. Es en este momento cuando el trabajo de traductores e intérpretes se institucionaliza y se crean las primeras Asociaciones de Traductores.

Con el avance técnico y tecnológico y la necesidad de crear sistemas de interpretación más eficientes, se empezó a especular con la idea de la interpretación simultánea y de la traducción asistida por ordenador. En 1926 se registró la primera patente para una cabina de interpretación simultánea. Aunque esta modalidad se utilizó por primera vez un años más tarde, en 1927, en La Conferencia Internacional del Trabajo, no consiguió el predominio que todavía tiene hoy hasta el 1946, después de la Segunda Guerra Mundial, con su utilización en los Juicios de Núremberg.

En los años 1940, con las mejoras en computación y la creación de los ordenadores primigenios, se empezó a explorar la posibilidad de que una máquina pudiese traducir por sí misma. Sin embargo, en el año 1966, se publicó en informe ALPAC (Automatic Language Processing Advisory Committee o Comité consultivo para el procesamiento avanzado del lenguaje) que puso a la gente los pies en la tierra: la traducción automática no era posible.

Sin embargo, que una máquina no pudiera traducir no significaba que no pudiese ser una herramienta valiosa para los traductores y, en las décadas de 1960 y 1970 se empezaron a crear las primeras Bases de Datos Terminológicas (una especie de diccionarios automáticos que, al principio, eran internos de cada empresa) y las Memorias de Traducción. Por fin, en los años 1980 se empezaron a lanzar los programas de Traducción Asistida por Ordenador que todavía utilizamos hoy.

En los últimos años, hemos observado que la revolución de internet también ha influido en el trabajo de traductores e intérpretes. Por un lado, en 2006 Google lanzó Google Translate, su célebre herramienta de traducción automática que pretende invalidar el informe ALPAC de 1966. Por otro, si la cuestión del ahorro de tiempo en la interpretación se resolvió con la interpretación simultánea en cabinas, en estos momentos estamos viendo cómo se resuelve la cuestión del lugar. Siempre ha sido un problema encontrar a intérpretes dispuestos a desplazarse al lugar de una conferencia o una reunión y, en muchos casos, los gastos no compensaban el servicio prestado. Actualmente, se están lanzando las primera cabinas virtuales y sistemas de interpretación telefónica gracias a las cuales los intérpretes pueden desempeñar su labor desde su lugar de trabajo.

¿Qué retos nos depara el futuro en el mundo de la traducción y la interpretación? Lo veremos en el siguiente post de esta serie mañana.

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