La traducción y la interpretación II: retos de futuro

En nuestro post de ayer, os hablábamos de la historia de la traducción y de la interpretación, de cómo hemos llegado hasta el modelo actual, y hoy nos toca hablar de los retos que nos esperan en el futuro.

Nuestro porvenir inmediato está marcado en todas las profesiones por la robotización y la revolución tecnológica. El mundo de la traducción y de la interpretación no es menos, así que nos encontramos ante un paradigma de incertidumbre, incógnitas y muchas (muchísimas) preguntas.

La primera de todas es ¿amenaza u oportunidad?

Y es que en este punto la opinión pública está muy dividida. Los cambios nunca son fáciles y siempre suscitan terror. Lo que está claro es que la tecnología está aquí y ha venido para quedarse, facilitándonos enormemente trabajos que hasta ahora resultaba monótonos y tediosos y que venían, además, acompañados de un margen de error muy alto. En lo que a traductores y demás profesionales del sector concierne, es hora de coger el toro por los cuernos, estudiar y buscar la manera de adaptarse a estos cambios.

Ya desde hace años, con la entrada de las herramientas TAO (Traducción Asistida por Ordenador), a partir de los años 1960, empezó el revuelo. La única razón que se nos ocurre es que, como en todo, hay que dedicarle tiempo y aprender a utilizarlas. En Attesor amamos estas herramientas y ya no podríamos trabajar sin ellas: no solamente agilizan nuestro trabajo, permitiéndonos abarcar más cantidad en menos tiempo, sino que también hay herramientas de control de calidad y de creación glosarios y guías de estilo personalizados por campos de especialización y clientes.

Pongamos un ejemplo práctico para que se entienda. Tenemos dos clientes (A y B), ambos del sector naval; cada uno de ellos tiene su propia jerga corporativa, utilizan diferente terminología para referirse a las mismas cosas. Es muy importante respetar esta forma de comunicarse de cada cliente por separado, ya que de lo contrario podría parecer que la comunicación de A habla de B y viceversa.

 

Gracias a las herramientas TAO podemos programar los requisitos de cada cliente para que al traductor le aparezca de manera automática qué es lo que tiene que utilizar en cada caso. Esto pasa mucho con los anuncios de telefonía: normalmente sabemos de qué empresa se trata simplemente escuchando frases sueltas de sus anuncios.

En el campo de la interpretación también se están produciendo grandes cambios, propiciados por las mejoras de las comunicaciones. Lo más novedoso hoy en día son los diferentes sistemas que tenemos de interpretación simultánea remota, que nos conectan a tiempo real con intérpretes que se encuentran a grandes distancias del lugar del evento. En estos casos lo único que necesitamos es nuestro móvil y unos auriculares para que una conferencia que se está produciendo en un idioma que no entendemos la podamos seguir en nuestra propia lengua materna. Como hemos experimentado en primera persona, en estos casos ahorramos en costes de montajes, en espacio y en desplazamientos y dietas. Es especialmente útil en el caso de idiomas poco frecuentes que nos podría costar mucho encontrar en nuestra ciudad.

Por último pero no menos importante, viene la guinda del pastel y es que cada vez se está utilizando más la tecnología de reconocimiento de voz, no solo en el campo de la traducción sino en todo tipo de aplicaciones: herramienta de reconocimiento de voz, los bots de Facebook, Siri y un largo etc. de aplicaciones de uso cotidiano funcionan todas gracias al PLN (Procesamiento del Lenguaje Natural). Esta es la rama de la ingeniería informática que estudia la forma natural de comunicarnos en nuestro lenguaje. Para que esta tecnología sea posible requiere de dos patas fundamentales, la programación informática y la programación lingüística. Es decir, que siempre es necesario que haya un lingüista entrenando, programando, corrigiendo y mejorando estas herramientas para que su uso sea efectivo.

En resumen, en contra de todo lo que se cree desde la llegada de la traducción automática, los profesionales de la traducción podemos tener muchísima oportunidad de trabajo en el futuro aunque nuestro trabajo no va a ser igual. Por eso, debemos cambiar y ampliar cada  vez más nuestros conocimientos informáticos para estar adaptados a este cambio.

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