¿Qué hay más allá de Halloween?

¿Cómo celebramos a nuestros antepasados alrededor del mundo?

Halloween es, a la vez, la noche más aterradora y una de las más divertidas del año y estos días recorre todo el mundo con fiestas, sustos, disfraces macabros y atracciones góticas de maneras muy diferentes. Estas son algunas de ellas:

La celebración con la que más familiarizados estamos la mayoría de nosotros es, sin duda, la de Todos los Santos y el Día de Difuntos el 1 y 2 de noviembre, respectivamente. Se celebra en los países occidentales de tradición cristiana para recordar a los muertos, los santos y los mártires llevando flores y velas a los cementerios y asistiendo a misa.

En la otra punta del globo, en Corea (en las dos, pero especialmente en Corea del Sur), se celebra el Chuseok, una celebración en la que se agradece a los antepasados la buena cosecha del año. Realmente, no es una festividad para recordar a los muertos como tal, pero se les rinde homenaje visitando sus casas, limpiando sus tumbas y haciendo rituales tradicionales. Chuseok es ejemplo de la creencia de que nuestros antepasados nos cuidan, nos protegen y velan por nuestra fortuna.

También en Asia, en Nepal, durante 8 días en agosto y septiembre se recuerda a la gente fallecida durante el último año con una procesión liderada por vacas, que son los animales que guían a los muertos al Más Allá en una festividad llamada Sapaaru o Gaijatra (literalmente, Festival de Vacas).

En la India, durante el Bhoot Chaturdashi se cree que 14 generaciones de antepasados regresan para bendecir a sus familiares vivos, que alumbran 14 lámparas para indicarles el camino a casa de su familia.

En China, se celebra a los muertos a lo largo del año en dos festivales diferentes. Durante un mes, en el Zhongyuan (El festival del fantasma hambriento) se cree que los espíritus regresan al mundo de los vivos. Por eso, a la hora de comer se pone un servicio de más en la mesa para los fallecidos. Para que, después del mes, los espíritus regresen al más allá, la gente enciende farolillos en forma de flor y los coloca en ríos y lagos. A principios de abril, también se celebra el Quinming (el día de los antepasados), cuando se limpian las tumbas de los fallecidos y se ofrece comida y té, así como ofrendas de papel Joss, que se quema en ceremonias para honrar a los dioses o los muertos.

En una región más cerca culturalmente de nosotros, en Latinoamérica se celebra a nuestros antepasados de distintas formas. La más famosa es la celebración del Día de Muertos, tanto en México como en otros países del centro y sur de América. El Día de Muertos deriva de una celebración de la cosecha de la cultura Azteca dedicada a la diosa de los muertos Miztecacihuatl. A diferencia de nuestro Todos los Santos y Día de Difuntos, es una celebración alegre, donde los amigos y familias se reúnen para rezar por sus ancestros, convencidos de que la tristeza los ofendería. Hay comida y bebida y se recuerdan las actividades que los muertos disfrutaban durante su vida.

Más al sur en el mismo continente, en Bolivia, se festeja la Fiesta de Ñatitas, de tradición Aymara. La gente acude a los cementerios con calaveras adornadas con flores y otros ornamentos que se exhiben en cajas y a las que se hacen ofrendas para agradecer que hayan vigilado a sus familiares vivos durante el año.

Todavía mas cerca de nosotros, desde hace un tiempo se viene recuperando la celebración del Samhain o Samaín en regiones de cultura celta al final de lo que era la temporada de cosecha y el principio de la “parte oscura” del año, coincidiendo con el actual Halloween. Las puertas del Más Allá quedan abiertas y los seres sobrenaturales entran en el mundo de los vivos. Esta festividad ha inspirado famosos rituales del actual Halloween: se encienden hogueras, se usan disfraces paganos, se tallan calabazas para hacer linternas y se va de casa en casa recolectando ofrendas para estos seres míticos.

Estos son solo algunos ejemplos de cómo una misma idea (en este caso, la celebración de nuestros ancestros) se materializa de formas muy diferentes según la cultura en la que se desarrolla. Hay muchos más, claro, casi tantos como culturas hay en el mundo. Además, muchas de ellas tienen particularidades regionales. Por eso, es curioso como todas estas festividades no solo nos sirven como anécdota sino que nos revelan formas completamente diferentes de entender la vida y la muerte.

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