Puede parecer un invento muy creativo, pero la verdad es que es bastante habitual. Por ejemplo, Tolkien lo hizo con las lenguas de la Tierra Media de El señor de los anillos, y en Avatar o Star Trek se contrataron a lingüistas expertos para crear los idiomas artificiales Na’vi y Klingon, respectivamente.

¿Cómo se creó?

Pierre Coffin, uno de los directores de las películas y creadores de los personajes, sugirió crear un idioma artificial para estas criaturas amarillas. De hecho, lo creó él mismo: primero, escribían el guion en inglés y, después, lo traducía a minionés, un idioma que aglutinaba palabras de todo el mundo, no solo por su significado, sino por su sonoridad, desde japonés a español pasando por coreano, italiano, francés, inglés, ruso, alemán, tagalo…

“Tengo a mano un menú de un restaurante Indio o Chino. También sé un poco de español, italiano, indonesio y japonés, así que tenga todas estas fuentes de inspiración […]. Simplemente, escojo una palabra que no exprese algo por su significado sino más bien por su melodía”

Este interés por la sonoridad del lenguaje también se ha dado en anteriores lenguas artificiales de películas, como el ewokés de Star Wars, que estaba basando en el idioma kalmyk de Asia Central y un par de lenguas más, pero sin importar el significado de las palabras, solamente el sonido.

Los únicos requisitos son:

  • que las palabras sean sencillas, normalmente con un patrón de sílabas formadas por una vocal y una consonante (“ba-na-na”)
  • que, preferentemente, las palabras contengan sonidos bilabiales (como la ‘p’ o la ‘b’)
  • que sean onomatopeyas (“chu, chu” significa “tren”, por ejemplo)
  • que la gramática de las frases imite el lenguaje infantil (“me le due” sería algo así como “yo lo hago” o “mí lo hago”, pero en lugar de usar el pronombre de sujeto “yo” utiliza el de objeto “mí”, un error típico del habla infantil en muchos idiomas).

Se supone que esta cohesión de idiomas se debe a que los minions, esbirros (de hecho, eso es lo que significa la palabra ‘minion’ en inglés) del mal en todas sus formas a lo largo de la historia, han ido colaborando con villanos de distintas nacionalidades y, por tanto, ampliando su vocabulario con expresiones de todas partes del mundo.

Sin embargo, ni ha llegado ni se tiene intención de desarrollar este idioma artificial al mismo nivel que el Dothraki de Juego de tronos, que tiene unas reglas gramaticales determinadas y una complejidad mayor. En este caso, los minions se conforman con frases estandarizadas.

¿Cómo se adaptó a otros idiomas?

A la hora de traducir la película, el minionés no sufrió una traducción al uso, sino un proceso de localización para asegurarse de que el idioma era adecuado en los distintos idiomas en los que se estrenó la película. Por eso, mientras que el resto del guion era traducido por profesionales, las frases de los minions las adaptó el mismo Coffin, ya que se trata de un idioma tan complejo a nivel léxico que solo él podía entenderlo y transformarlo adecuadamente. Se tradujeron algunas palabras clave aquí y allá para que el público pudiera entender el significado general de las frases, pero por lo demás, lo único que se hizo fue una adaptación cultural.

De hecho, este idioma ha llegado a ser problemático en algunos casos. Por ejemplo, uno de los juguetes de los Minions que lanzó MacDonald’s parecía decir la inadecuada expresión “what the fuck?”. En realidad, la intención no era esa, pero al mezclar palabras de distinto origen el resultado parecía serlo y la cadena de hamburgueserías tuvo que lanzar un comunicado para explicar que las similitudes de las palabras al inglés son pura coincidencia.

Por supuesto, esta adaptación es algo que también ha ido evolucionando: quien haya visto las películas se habrá dado cuenta de que en la primera el minionés era prácticamente ininteligible y se ha ido haciendo más claro con el tiempo.