
Para poder explicaros cómo se hace la gestión de un proyecto de traducción, debemos empezar explicando lo que parece más evidente, para no saltarnos ningún paso del proceso y que podáis entender nuestra forma de trabajar, si es que todavía no estáis al tanto.
El primer paso en la gestión de un proyecto de traducción

En primer lugar, esta gestión empieza cuando recibimos un correo o una llamada de uno de nuestros clientes solicitándonos una traducción. En este punto, es super importante que escuchemos atentamente lo que nuestro cliente necesita porque, probablemente, nos pida una traducción simple y puede que no sea lo que necesite, aunque, por desconocimiento, piense que sí.
Es importante partir de la base de que nuestro cliente no tiene por qué entender nada acerca del mundo de la traducción y, por tanto, no tiene que conocer los diferentes procesos, así que explicarle qué puede ser interesante para él y asesorarle para poder llegar a un consenso y ofrecerle el mejor servicio de gestión de proyecto de traducción a nuestro cliente.
El segundo paso
En segundo lugar, cuando ya tenemos establecidas las necesidades de nuestro cliente y lo que consideramos que es más apropiado en este caso concreto y por qué (para que él también pueda entenderlo), le contamos cómo será todo el proceso que se llevará a cabo. Insistimos mucho en que, para poder hacerle un presupuesto acorde, debemos tener el documento sobre el que trabajaremos.
De esta forma, incluso podríamos hacerle un descuento si ya hemos trabajado con textos similares o tenemos memorias de traducción o glosarios que podamos aprovechar.
Normalmente, los clientes habituales ya están adaptados a este tipo de procesos, pero cuando tratamos con clientes nuevos, no tienen por qué saber que el presupuesto se basará en el número de palabras del documento, así que es importante indicárselo para que entienda el motivo por el que necesitaremos ver el documento previamente y que no le genere desconfianza ya que muchas veces se tratan datos muy delicados y confidenciales.
Seguimos con la gestión de un proyecto de traducción
En tercer lugar, si ya hemos recibido el documento sobre el que vamos a trabajar y el cliente tiene claro todo el proceso, tenemos dos opciones:
- la primera es que sea un cliente con el que ya hemos trabajado
- la segunda es que sea un cliente nuevo
Si ya hemos trabajado con él, ya estará dado de alta en nuestra base de datos y ya habrá firmado el contrato de confidencialidad de datos. Si no hemos trabajado nunca con él, tenemos que enviarle por correo los documentos que necesitamos que cubra para poder darlo de alta en nuestra base de datos y, evidentemente, el contrato de confidencialidad.
Suponiendo que todo esto ya está listo, procedemos a hacerle un presupuesto acorde a lo pactado con él previamente e incorporamos las cláusulas que sean necesarias, así como el plazo de entrega y se lo enviamos a nuestro cliente. Además, procederemos a revisar el contenido del texto, ya que esto nos permitirá hacerle algún descuento a nuestro cliente.
Cuarto paso
En cuarto lugar, existen dos posibilidades:
- que el cliente no acepte el presupuesto
- que sí lo acepte

Si el cliente acepta el presupuesto con su respectivo plazo de entrega, procedemos a conformar el equipo de traducción: uno o varios traductores nativos, profesionales y especializados y el o los correctores, dirigidos por un Project Manager que realizará el último control de calidad y coordinará todos los procesos.
En este momento, además, preparamos todos los materiales: glosarios, bases de datos terminológicas, guías de estilo, memorias de traducción, documentación de referencia…
Para elegir al equipo más apropiado, tenemos que tener en cuenta dos factores: la combinación lingüística y la temática. Es muy importante que sea especialista del área temática del texto y nativo del idioma al que se va a traducir, para que sea una traducción de calidad y que suene natural.
Cierre del proyecto
En quinto lugar, pasamos el texto por nuestros programas específicos de traducción (TAO) para unificar todos los materiales que hemos preparado y que le enviaremos a nuestro equipo de traducción para que se ponga manos a la obra: ¡a traducir!
Una vez tenga la traducción lista, nos devuelven la traducción, que entonces pasa a la fase de revisión, donde se comprueba que no haya ningún tipo de error gramatical, de estilo o de traducción.

A partir de ahí, el PM da el último visto bueno y actualizamos nuestras memorias y glosarios. Una vez hecho esto, exportamos el documento y revisamos el formato exportado para comprobar que no se haya movido nada de sitio en el proceso de exportación.
Por último, procedemos a entregar el texto completamente listo a nuestro cliente junto con su factura para que pueda proceder al pago.
Siempre le pedimos al cliente que nos informe de la correcta recepción para quedarnos todos tranquilos.
Si, una vez enviada la traducción, el cliente detectase cualquier error, por supuesto, se le corregiría inmediatamente o se analizaría que tipo de solución habrá que darle. Además, se le hace un seguimiento posterior para asegurar su satisfacción y se le envía una encuesta de satisfacción porque siempre hay cosas que se pueden cambiar o mejorar.
La importancia de la gestión de un proyecto de traducción
Aunque parece un parece un proceso largo y tedioso, ponerlo en práctica es muy sencillo y nos permite reducir casi al 100% el margen de error en la gestión de los proyectos de traducción de los clientes con las que trabajamos.
Es verdad que en Attesor disponemos de muchos otros servicios que no son la traducción como tal, sino que son creación de contenidos, localización, interpretación, etc., y cada uno de ellos cuenta con un proceso muy concreto.
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- 13 de diciembre de 2024

