“Lea las instrucciones de su medicamento y consulte al farmacéutico” … esto es, si las instrucciones están bien traducidas, claro, lo cual no siempre ocurre. Por poner un ejemplo, en Pediatrics junto con el servicio de pediatría del Hospital for Children de Delaware realizaron un estudio y descubrieron que el 50% de los prospectos traducidos de inglés a español tenían errores de traducción que ponían en peligro de forma directa la vida del paciente. El caso más peligroso, y también el más frecuente, era el de traducir “once” (una vez, en inglés) por 11 en español, lo cual supone un tremendo riesgo de sobredosis.

Sin embargo, los errores en la traducción farmacéutica y médica no se limitan a los prospectos. También es famoso el caso de Willie Ramírez, en 1978. Ingresó en un hospital en Florida acompañado por su familia, de origen latinoamericano y con poco dominio del inglés. Trataron de explicar a los médicos que Willie sufría una intoxicación alimentaria, pero el término “intoxicated” en inglés se aplica a personas que han consumido alcohol o drogas, por lo que los doctores erraron completamente el tratamiento, Willie se quedó tetrapléjico y el hospital tuvo que indemnizarle con 71 millones de dólares.

Sin ponernos en un extremo tan dramático, sí que es cierto que, en 2011, se detectaron en Alemania unas 4000 negligencias médicas, la mayoría de las cuales se debían a informes médicos que estaban mal traducidos.

¿Qué es la traducción médica?

Al hablar de traducción de traducción médica, nos referimos no solo a un área de conocimiento, sino a muchas disciplinas particulares que recoge la medicina: entre muchísimas otras, pediatría, cirugía, radiología, fisioterapia, bioquímica, farmacología, medicina interna, oftalmología, psiquiatría, medicina forense, enfermería, fisioterapia…

Además de esto, hay muchísimos tipos de documentos con un formato muy específico que es necesario traducir dentro de la medicina. La información y la forma de escribir de estos documentos puede ser muy diferente y los errores pueden ser muy graves: una coma mal colocada en un protocolo de ensayo clínico puede provocar el rechazo del estudio y utilizar un lenguaje demasiado técnico en un consentimiento del paciente puede generar muchas dudas.

Otra cuestión que muchas veces se deja de lado en este tipo de textos científicos es cultural. En distintos países, las personas se relacionan de forma diferente con la medicina y sus doctores. Por ejemplo, a veces en España se recomienda tomar una medicina con leche y azúcar, no porque mejore su efectividad, sino porque aquí es frecuente tomar leche azucarada; sin, embargo, para un paciente americano ese detalle resultaría confuso, porque allí no se suele dar esta práctica.

¿Qué es la traducción farmacéutica?

La traducción farmacéutica es uno de los grandes campos de la traducción médica, dedicada en particular al diseño, creación, prueba y comercialización de fármacos. Para ello, es necesario en muchas ocasiones realizar Traducciones para CRO (Organizaciones de Investigación por Contrato), que invierten millones de euros al año para poder investigar nuevos productos: estudios de viabilidad, documentos de bioquímica, documentación para reclutar pacientes, permisos legales para estudios médicos, etc. Si todos estos documentos no están traducidos y con calidad, no será posible conseguirlos.

Además, para poder comercializar un fármaco en otros países es necesario contar con licencias, etiquetas, prospectos, envases, ensayos, patentes y manuales traducidos correctamente y según las directrices de las autoridades pertinentes.

¿Por qué son importantes?

Según los profesionales de la sanidad, el idioma es la mayor barrera que se encuentran en su trabajo y que puede legar a resultar muy peligroso para desempeñar su trabajo con sus pacientes. Una mejora en esa comunicación siempre repercute positivamente en los resultados en materia sanitaria.

Por eso, la traducción médica es fundamental para que el personal médico pueda dar una atención adecuada a sus pacientes, que a veces no hablan el mismo idioma o no lo hacen con la suficiente fluidez, más todavía si se encuentran enfermos.

Es fundamental asegurar que los hospitales, las salas de emergencia, las consultas médicas, las organizaciones de salud pública y las empresas farmacéuticas disponen de medios suficientes de traducción e interpretación para asegurar que el proceso de ingreso, tratamiento, comercialización y seguimiento sea el mejor y más rápido posible.

¿Qué dificultades tienen?

La medicina tiene una larguísima historia, que también determina el tipo de vocabulario que se debe conocer y utilizar: hay términos griegos y latinos que comparten espacio con palabras creadas a medida para nuevos inventos o descubrimientos en la medicina. Muchas veces, la dificultad no solo está en saber qué palabra utilizar, sino en cómo adaptar una palabra que, hasta el momento, no se había traducido nunca.

No solo eso, sino que la forma de escribir de cada idioma es incluso más diferente en textos científicos; por ejemplo, en español los textos tienen un vocabulario más técnico, pero en inglés se acepta que se utilicen palabras muy específicas con terminología más informal.

Otro detalle importante es que, en España, se suele hablar de los medicamentos por su nombre comercial, pero en inglés es muy raro y se habla más del compuesto químico del fármaco.

Los textos, como ya adelantábamos, son muy variados: recetas, instrucciones de instrumental médico, ensayos clínicos, artículos de revistas médicas, consentimiento de pacientes. Historias clínicas, libros especializados, software, manuales de equipamiento hospitalario, informes médicos, justificantes, prospectos, anuncios publicitarios, patentes, catálogos, etc., así que es necesario conocer perfectamente estos protocolos para poder realizar una traducción que no solo se entienda, sino que sea válida para los estándares del país a donde se dirige.

Por eso, los traductores deben conocer perfectamente el campo del que van a traducir, los documentos específicos y la cultura médica del país de destino, y estar familiarizados con el uso de glosarios y fuentes especializadas.

A veces se cree que la persona idónea para este tipo de traducciones es un médico o farmacéutico, pero esto no siempre es exactamente así, puesto que les puede faltar el dominio del vocabulario en el otro idioma o el desconocimiento de las expresiones y estilo necesario. También es cierto que no cualquier traductor puede realizar traducciones médicas, sino que debe se runa persona que tenga conocimientos profundos de ambos sectores.

¿Cómo se hacen?

En Attesor, tenemos un protocolo bien establecido para este tipo de traducciones:

En Attesor seguimos un estricto procedimiento de calidad en todos nuestros proyectos de traducción, haciendo especial énfasis en el control de la calidad de una documentación tan sensible como la traducción médica.

  1. Extraemos el texto del soporte que recibimos, ya sea imagen, archivo InDesign, PDF, html, xlm…
  2. Preparamos los glosarios específicos para el tema del documento.
  3. Contamos con un equipo nativo profesional con una dilatada experiencia en traducción médica.
  4. Incluimos siempre en todas las traducciones médicas un traductor, un revisor y Project manager, de tal manera que hacemos un triple control de calidad.
  5. Traducimos el texto utilizando estos glosarios y nuestros programas de procesamiento especializados.
  6. Revisamos (por partida doble) la traducción para garantizar la corrección de la terminología, el estilo y el tono.
  7. Devolvemos la traducción en el mismo soporte que la recibimos o en el que el cliente nos solicite.
  8. Hacemos seguimiento a las necesidades del cliente, que, en ocasiones, tras las primeras pruebas necesita realizar ajustes en el texto.

En este tipo de traducciones hay siempre 3 máximas: claridad, precisión y veracidad.