Traducir una serie como Los Simpson no es tarea fácil porque es imprescindible adaptarnos al complejo y restrictivo medio para el que se traba y que va a definir la traducción:

  • El formato audiovisual. Un texto audiovisual, desde que se termina de traducir, pasa por muchas manos: producción, ajustador, dirección, doblaje… El objetivo del traductor debe ser adaptar el texto traducido al contexto audiovisual (por ejemplo, los objetos que señalan los personajes, el movimiento de sus labios, la longitud de las frases, etc.) para que a posteriori se tengas que hacer los menos cambios posibles.
  • Referencias. ¿Quién no se ha sorprendido de en El príncipe de Bel Air se mencionase a Chiquito? Incluso en Los Simpson podemos encontrar referencias a Ramón García. Sin embargo, en general se prefiere evitar este tipo de localización porque no resulta creíble ni fiel al original. En ocasiones, es imprescindible localizar una referencia para que el público entienda un chiste, pero nunca olvidando que la serie tiene un contexto muy concreto. Por ejemplo, si aparece una referencia a una celebrity americana que no muy conocida en España, se intenta buscar a otro famoso americano del mismo contexto que en España se conozca mejor.
  • Idiolectos. Un idiolecto es la forma de hablar que tiene cada persona, sus muletillas, sus expresiones, su acento… y en Los Simpson abundan los personajes con idiolectos muy característicos. Además, después de 30 años, todos los conocemos perfectamente y nos daríamos cuenta de los cambios más mínimos. Por eso, en un principio debieron tomarse decisiones que se pudiesen mantener a lo largo de los años.

¿A quién le debemos la traducción de Los Simpson?

Hay poca gente en España que no sepa cómo termina la frase “multiplícate por…” o quién dice “vecinito” Si eres uno de esos miles de personas que, en algún momento de su vida, al llegar a casa, corrías a ver un capítulo de Los Simpson, todas esas frases antológicas se las debes a una persona cuyo nombre probablemente ni siquiera conozcas.

María José Aguirre de Cárcer ha sido la traductora de Los Simpson desde su estreno en España en 1991, incluyendo la película y los videojuegos que ha protagonizado la familia americana más famosa del mundo, además de otras series como Seinfeld, Lost, Experiente X, Futurama, Sensación de vivir, Entre fantasmas, Glee, Melrose Place, varios documentales y otras tantas películas.

Lo cierto es que, si escuchas los diálogos de Homer en versión original, no encontrarás nada parecido a “mosquis”, “adios, pringaos” o “¡jo!”.

Para poder realizar una traducción consistente en una serie con tantas muletillas y tantas referencias a capítulos previos o a otros personajes, María José trabaja con exhaustivos glosarios y un archivo con guiones originales, traducciones a varios idiomas, guiones adaptados y documentación de todo tipo sobre la serie y sobre otros elementos a los que se hace referencia. Así, cuando propone una traducción, puede explicarle a la directora de la serie y al equipo en qué episodio previo había aparecido, cómo se había traducido y qué tono es el más adecuado.

Pero cuidado: no todas las palabras se traducen siempre igual. “Wow” solo es “mosquis” en boca de Homer; sin embargo, se traduce como “mola” o “¡toma!” para Bart o como “guay” para Lisa.

Nuestro Top 5

5) “Badulaque”, del original “Kwik-e-Mart”. En inglés, se utiliza un juego fonético con “kwik” para sugerir rapidez, pero en España se decidió reciclar una palabra que ya existía en español con un significado muy diferente. Según la RAE, “badulaque” es un “afeite compuesto de varios ingredientes, que se usaba en otro tiempo”, un guiso, una “persona necia, inconsistente” o alguien “impuntual”. Probablemente, de ese primer significado se obtuvo una palabra con un sonido divertido y el significado de mezcla de muchos objetos. Se ha hecho tan popular, que podemos afirmar que Los Simpson ha influido el lenguaje diario.

Imagen de Fox

4) “¿Dónde está… esa cosa… eso que se usa… taca, y a comer?”, del original “Where’s that… metal dealie… you use to… dig… food? (“¿Dónde está esa… cosa metálica… que se usa para… cavar… comida?”). Personalmente, nos parece que a veces la traducción supera al original. Esta frase, que en inglés pasa bastante desapercibida, se ha convertido en un chiste recurrente en España.

3) “El peso atómico del salchichonio” = “The atomic weight of Bolognium (“El peso atómico del Bolonio”), porque es cierto que, en español, Bolonio no nos diría nada. Sin embargo, Salchichonio, especialmente en el contexto del episodio, es un acierto por fonética y por significado.

2) Fresisuis = “squishee. No sabemos en qué momento surgió esta idea, pero haber ido por una vía más literal (squish significa estrujar) habría sonado de todo menos apetitoso.

1) “Multiplícate por cero” = “Eat my shorts (“Cómete mis pantalones”). Esta es una de las frases más reconocibles de la serie. En realidad, la expresión original ya se había utilizado en El club de los cinco, y se había traducido al español por “Y un jamón…”. La traductora de Los Simpson consideró que esa traducción no se ajustaba a la idea de Bart de hacer desaparecer a alguien, y se le ocurrió esta maravilla que combina el cálculo y el agravio.

El hito que marcó la versión en español

La traducción de María José ha sido tan exitosa que incluso la FOX (la cadena donde se emiten los capítulos originales) felicitó a los estudios que emiten la serie en España porque su traducción les parecía la mejor de todas las que se han hecho. Pero no ha sido así en todos los países: por ejemplo, cuando la serie se estrenó en Alemania fue un auténtico fracaso porque decidieron hacer una traducción demasiado literal que a la gente no le resultaba graciosa.