Cuando tratamos de explicar a un cliente nuevo de qué se trata la localización y por qué es necesaria, muchas veces nos quedamos en el aspecto más popular de localización de producto o publicidad y explicamos sus ventajas a nivel de reputación apoyándonos en estadísticas de compras por idioma.

Todo esto es cierto, y es muy importante, pero la localización tiene otra vertiente mucho más prosaica y pragmática: la de fechas, cifras y medidas. El ejemplo que hoy os traemos va muy en esta línea.

La localización de cifras

Imaginad que necesitamos traducir un encargo de una empresa americana de un producto en Francia de inglés americano a francés y el cliente americano quiere recibirlo el 06/01/2020. Tendremos que cambiar el orden de la fecha a 01/06/2020; de no hacerlo, acabaremos indicándole al cliente una fecha completamente errónea que puede hacerles y hacernos perder muchísimo dinero.

Lo mismo pasa a l traducir unas cuentas anuales de una entidad bancaria española para compartir con inversores de EE.UU.: si aquí tenemos la cifra 2.571,57€ no será necesario realizar el cambio a dólares, pero sí tener en cuenta que la numeración en inglés es distinta y que debemos intercambiar las comas y los puntos. Así, tendremos que indicar 2,571.57€. Este detalle puede no ser tan problemático cuando hay puntos y comas en la cifra, pero si lo tenemos decimales podemos pasar de indicar miles de € a unos pocos euros con céntimos.

La NASA

En el año 1999, la NASA estaba desarrollando un proyecto para lanzar un satélite a Marte. Este satélite meteorológico, de 125 millones de dólares, sería el primero capaz de analizar el tiempo en otro planeta. Sin embargo, cuando el 23 de septiembre de 1999 se estaba acercando a una velocidad estable al planeta rojo, de repente, se desvaneció. Se había carbonizado por completo al chocar con la atmósfera de Marte.

¿Cómo es posible que institución como la NASA casi en el siglo XXI cometiese un error de tal magnitud?

Para evaluar el problema, se fundó una comisión para comprobar qué es lo que había ocurrido, puesto que los científicos estaban convencidos de haber tomado bien todas las medidas y variables posibles. Y, de hecho, sus cálculos eran completamente correctos. El error no estaba en las matemáticas, sino en la localización.

Mientras que la NASA había hecho sus cálculos en newtons (una medida del sistema métrico internacional), su contratista, Lockheed Martin, había usado las libras de fuerza (una medida del sistema imperial). El problema es que una libra de fuerza equivale a unos 4,45 newtons, por lo que a la hora de fabricar el satélite, se utilizaron medidas 4 veces inferiores a las que necesitaba en realidad.

El resultado fueron 125 millones de dólares volando por el espacio, debido a que, en palabras de uno de los ingenieros de la NASA a cargo del proyecto, “ ‘Mejor, más rápido y más barato’ era el mantra de la NASA en aquel entonces”, así que nadie se tomó la molestia de revisar que las unidades coincidían.

Sobre la localización y la globalización

La localización es el proceso de adaptación de productos o servicios para ser comercializados en mercados internacionales, adaptándolos a la cultura de destino. La localización es un proceso esencial para una estrategia internacional

La globalización es la estandarización de un producto o servicio para que su comercialización se adapte a diferentes culturas, evitando así el sobrecoste de fabricación de productos diferentes.