
Aunque la traducción es una de las profesiones más antiguas, existen muchos prejuicios y mitos, o quizás lo podríamos llamar desinformación. Los traductores, a lo largo de los años, siempre hemos estado bastante infravalorados y todavía seguimos estándolo, de hecho, incluso las empresas siempre tienden a prescindir de los traductores si tuviesen que prescindir de algo.
No nos damos cuenta del verdadero valor de una buena traducción, pero yo hoy os traigo algunos de los mitos más escuchados y por qué no es así.
Vives unos años en el extranjero y ya eres traductor
Este es el primer error que comete mucha gente. Tendemos a pedirle a nuestro primo que habla algo de inglés que nos traduzca un documento importante para nuestra empresa porque ¿para qué invertir dinero en una buena traducción si ya tengo a mi primo? Pues déjame que te diga una cosa bastante importante: tu primo no puede traducir; me explico: traducir no es solamente conocer el idioma, es conocer la cultura que hay tras ese idioma, la gramática, la intención de ese tipo de texto, las diferentes técnicas de traducción que se deberían emplear según el tipo de texto, etc.
Por tanto, tu primo puede sacarte del paso si necesitas entender el documento rápidamente y muy por encima, pero cuando se trata de algo más importante, por ejemplo, documentación que necesitas firmar, entregar en alguna administración, documentación de tu empresa, etc. necesitas un traductor profesional que te asegure una calidad.
El intrusismo laboral puede llevar a traducciones desastrosas y, cuando se trata de negocios, las consecuencias pueden ser peores.
La traducción profesional es una profesión fácil
Totalmente falso. Como todo en esta vida, la formación no la da la universidad, la da la experiencia. En la universidad aprendes unas técnicas básicas para poder desarrollar tu trabajo, pero para ser un verdadero profesional, debes estar muchos años en el mundo de la traducción.

Los traductores, como en muchas otras profesiones, debemos especializarnos, es decir, no podemos abarcar cualquier tipo de traducción porque cuando quieres entender de todo, no entiendes de nada. Un traductor no sale de la carrera y dice: quiero ser traductor jurado. Si quieres ser traductor jurado, debes sacar la carrera de traducción, como todos, pero a mayores debes preparar unos exámenes que acrediten que estás completamente preparado para ser traductor jurado. Ese traductor está jurando que ese documento es fiel al original y que no hay ningún tipo de error que lleve a confusión porque, de haber algún error, las consecuencias pueden llegar a ser importantes incluso a nivel legal.
Se traduce palabra por palabra
Eso es justamente lo que hacen los traductores automáticos, traducir al pie de la letra lo cual implica un margen de error muy elevado.
Para hacer una traducción de calidad es necesario tener en cuenta muchos aspectos diferentes como, por ejemplo, la cultura de llegada, la intencionalidad del autor, el tema, etc. Y, sobre todo, conocer las dos lenguas que estás utilizando para traducir.
No hace falta entender el texto para traducirlo
Es uno de los falsos mitos más cotizados en el mundo de la traducción. No entender el texto implica no entender el sentido del original y la intencionalidad del mismo, por lo tanto, el texto de llegada carecerá de sentido y simplemente serán palabras que no cuentan nada.
Además, es importante tener en cuenta el ámbito en el que traducimos, por ejemplo: legal, literario, científico, económico, publicitario, etc.
Las traducciones son baratas
Las traducciones, siempre que las haga un buen profesional, no son baratas; aunque tampoco caras. Los términos caro o barato dependen mucho de lo que una persona esté dispuesta a pagar y de lo que valga para ti la calidad de ese trabajo.
La localización es una traducción
Los profesionales que se dedican a la localización van un poquito más allá con sus traducciones que los profesionales de la traducción propiamente dicha. La localización va un poquito más allá, se centra en aspectos más técnicos que pueden interesar más en una página web, por ejemplo, los números, los códigos, los formatos, etc., mientras que la traducción se centra más en los aspectos lingüísticos y culturales.
Ambos son traductores, simplemente especializados en ramas diferentes, por lo que siempre existirán pequeñas diferencias entre ambos.

Como en todas las profesiones, los mitos son inevitables, pero por eso hoy escribimos este post. La finalidad es acabar con las falsas creencias acerca de la traducción y ofrecer a todo el mundo un punto de vista que se acerque más a la realidad, así como darle el valor que realmente merece esta profesión tan bonita. Destacar, sobre todo, la gran importancia del papel del traductor en todos los ámbitos, pero sobre todo cuando hablamos de temas legales o de empresas.
No es necesario jugar la lotería y ver si cuela una traducción no profesional, es imprescindible invertir es buenos profesionales que proporcionen calidad, seguridad, confianza, etc.
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- Comunicación internacional, Curiosidades lingüísticas, Traducción
- 19 de julio de 2024

