Los proyectos muy especializados son los más complicados, pero también son de los que más se aprende y los que resultan más exigentes. No siempre son de los más bonitos, pero en ocasiones, también. Un Proyecto que reunía todas estas condiciones lo tuvimos en Attesor hace unos meses, cuando se los pidió traducir los textos de una exposición sobre redeiras al francés. Y es que ese mundo, el de la pesca, es una de nuestras especialidades…

¿Para quién traducimos?

Desde luego, lo primero en casos así es determinar para qué país vamos a traducir para poder adaptarnos al vocabulario correcto. En este caso, nos encontrábamos traduciendo para un público francés o, en todo caso, europeo. Probablemente, nuestras elecciones habrían sido muy distintas de tener que dirigirnos a un público de habla francesa pero caribeño, por ejemplo, puesto que sus especies marinas y su clima determinan sus técnicas de pesca. En este sentido, fue una suerte dirigirnos a una realidad tan cercana como la de Francia.

Las palabras que parecen difíciles y no lo son tanto

Hay términos muy populares que son relativamente fáciles de encontrar. En un principio, nos planteamos que el oficio de redeiras, con tanta tradición en Galicia, no tuviese un equivalente exacto en Francia. Por suerte, al empezar a investigar, descubrimos que, de hecho, sí existe. Las ramendeuses no solo desempeñan el mismo trabajo que nuestras redeiras, sino que lo hacen en condiciones similares y tienen una tradición bastante parecida. Sin embargo, en gallego tenemos un sinónimo, atadoras, que sí que echamos en falta en francés.

También hay otras palabras de uso muy común, pero que necesitan de una traducción muy exacta en el ámbito de especialización en el que estamos traduciendo. Sería el caso de la palabra “aparato”. En francés, se puede traducir como appareil, équipement, machine, dispositif, agrès, moyens… Sin embargo, al investigarlo, encontramos que ninguno nos servía para hablar de aparatos de pesca en francés, donde se utiliza específicamente la palabra matériel.

Las palabras que parecen fáciles y no lo son tanto

Además, el caso de la pesca tradicional en Galicia en concreto es especialmente curioso y complejo, porque existen aparatos de pesca (artes) que no se utilizan en otros lugares del mundo y que, por tanto, no tienen traducción. Por ejemplo, nos encontramos con que aquí existían tipos de nasas que no hay en Francia, y viceversa, o tipos de bou (pesca de arrastre tradicional que en Galicia incluye bou de vara, bou de man, rapeta…).

Lo mismo nos ocurrió al hablar de otros oficios tradicionales en Galicia: los percebeiros y los boteiros (marineros de una pequeña embarcación familiar que llevan a cabo todo tipo de trabajos en el barco sin una función fija). Nuestros vecinos galos no tienen un nombre concreto para estos oficios porque allí, simplemente, no existen. En estos casos, la única opción posible es la de introducir en el texto una pequeña explicación.

Los localismos

Otro caso bastante frecuente es el de utilizar localismos: términos usados en Galicia para artes de pesca que se llaman de una manera diferente de forma oficial y técnica. Lo que se necesita aquí es hacer un doble rastreo: primero, del término estándar en español; segundo, de la traducción de ese estándar al idioma al que queramos traducir (si es que existe).

Este caso sea, seguramente, el más complicado de solucionar, ya que se va creando una larga cadena de investigación en la que, si te falta un eslabón, pierdes todo. El caso es que no todas las variedades locales están documentadas; suele haber documentación si es un término más o menos extendido en la costa gallega, pero no tanto si se trata de una palabra cuyo uso solo se registra en uno cuantos pueblos marineros. Fue el caso de “rascos”, a los que en Galicia se puede llamar, según la zona, raeira, rasca, rasquiño…

El vocabulario técnico estándar

Una vez solucionados estos problemas, el resto fue un trabajo de investigación terminológica al que estamos acostumbrados: leer mucho, bucear mucho, documentarnos mucho para encontrar el término exacto que, simplemente, es muy técnico y desconocido fuera de su ámbito de especialización. Las partes de un palangre, los tipos de artes de enmalle, técnicas como el largado y el girado de las artes…

Cuando se utiliza vocabulario muy técnico, es cierto que siempre hay que dar con la palabra adecuada, pero es relativamente fácil cuando existe mucha literatura sobre el tema: documentos técnicos y oficiales en distintos idiomas. Es lo que suele ocurrir en finanzas o en derecho.

Pero la cosa cambia bastante cuando se trata de vocabulario técnico que pertenece a un oficio tradicional y artesanal, como es el de las redes y la pesca. Entonces, contamos con muchísima menos cantidad de literatura oficial y se hace imprescindible una investigación a fondo. Por suerte, En Attesor somos testarudos y no descansamos hasta encontrar la palabra perfecta que pone el broche de oro a una traducción. En este caso, tuvimos la satisfacción de hacer una traducción preciosa para un oficio artesanal de nuestra tierra con todo el mimo.