Muchas veces, cuando pensamos en un traductor, nos imaginamos a una persona que trabaja desde su casa sin salir, y, en muchas ocasiones, es cierto: este colectivo está habituado a trabajar a distancia. En pocas palabras: un trabajo a prueba de confinamiento. ¿Eso significa que están mejor preparados para afrontar el estado de alarma provocado por la Covid-19? No exactamente…

Los traductores siguen siendo necesarios

Por una parte, es cierto que muchos profesionales del lenguaje están trabajando muy duro para asegurar el acceso a información en todos los idiomas posibles, el flujo constante de información veraz para el público y los propios profesionales sanitarios y la traducción de informes, ensayos y todo tipo de documentación médica que conecta a investigadores y médicos de todo el mundo. Bien es cierto que la mayor parte de esta información se comparte en inglés, pero disponer de ella en las lenguas nativas de distintos países asegura una mejor comprensión y una mayor rapidez para trabajar con el material de los ensayos, manuales, etc.

Además, se espera que todos los países colaboren en la lucha contra el coronavirus, por lo que los traductores deben ayudar a que la información pueda llegar a ciudadanos de cualquier país en el idioma que sea necesario. En este sentido, los traductores trabajan mano a mano con autoridades sanitarias y gubernamentales para facilitar la comunicación. Por ejemplo, en EE.UU. es obligatorio que la información sobre el coronavirus esté disponible tanto en inglés como en español, y en Nueva Zelanda se está traduciendo la información a una gran cantidad de lenguas: maorí, árabe, chino, farsi, francés, alemán, indonesio, italiano, japonés, coreano…

Información sobre el coronavirus en EE.UU. en inglés y español.

 

Parece que, por esta parte, la pandemia está siendo más fácil para los profesionales del lenguaje, pero nada más lejos de la realidad…

Los traductores, los grandes olvidados

De acuerdo con los estudios de varias multinacionales de traducción, la industria ya ha experimentado una caída a nivel mundial desde que la OMS declaró la pandemia. Esta situación la sufren especialmente en China, España e Italia, donde, por ejemplo, se estima que se han perdido en un mes 10 millones de euros. No obstante, el virus está afectando nuevos países a medida que avanza el tiempo, por lo que el foco de esta caída en las ventas, previsiblemente, irá cambiando.

El problema es que la traducción depende directamente de empresas que actualmente están organizándose internamente para poder encarar esta crisis sanitaria de la mejor forma posible y que posponen o cancelan sus necesidades de traducción, por lo que se prevé que la demanda de servicios lingüísticos bajará en estos meses, como muestra este gráfico de demanda de los principales proveedores de servicios lingüísticos (LSP) del mundo:

Previsión de caída en los principales LSP (proveedores de servicios lingüísticos) del mundo por causa del coronavirus.

La situación en incluso peor en el caso de los intérpretes. Marzo suele ser una temporada alta para el mercado de la interpretación, pero los eventos o bien se han cancelado o bien se han pospuesto o ni siquiera han llegado a organizarse. Además, normalmente este tipo de servicios tienen una tasa de cancelación, en caso de que el evento se cancele y el intérprete ya haya reservado la fecha, pero ese un caso de fuerza mayor como este, estas tasas quedan anuladas.

Desde las asociaciones de traductores de España y Galicia, han hecho públicos sus comunicados, en los que muestran su descontento con otro tema muy importante, y es que los traductores e intérpretes no existen como tal a nivel fiscal, ya que son trabajos que se agrupan en otras categorías diferentes. En ningún medio oficial se ha hecho referencia a las dificultades de este colectivo ni a las ayudas o apoyos a los que pueden optar, tanto en este momento de crisis como en el futuro más próximo.

¿Y el futuro?

La parte buena es que, aunque obviamente el mercado es impredecible, se prevé que haya una recuperación de una gran parte de estos proyectos que están quedando temporalmente aparcados, tanto para traductores como para intérpretes. Por ejemplo, en el caso de China, la demanda experimentó una tremenda caída a principios de año, pero ha ido recuperándose en el último mes.

Esta incertidumbre se hace evidente cuando se comenta este asunto entre los colegas del mundo de la traducción, que expresan, por una parte, su inseguridad respecto al futuro de esta situación. Hay algunos traductores que han experimentado un aumento de su trabajo y otros que incluso no han notado ningún efecto, pero la amplia mayoría ha sufrido un parón en seco en su actividad, que esperan poder retomar una vez la situación de emergencia sanitaria mejore.

¿Qué estamos haciendo en Attesor?

Por nuestra parte, desde Attesor ofrecemos soluciones alternativas a distancia que permiten realizar servicios lingüísticos a distancia con total normalidad. Se pueden seguir realizando cursos y conferencias sin necesidad de viajar gracias a servicios como la interpretación remota o la interpretación telefónica. En el caso de la traducción, es una labor que siempre se realiza a distancia, y seguimos manteniendo todos nuestros protocolos para poder seguir dando apoyo lingüístico a nuestros clientes.