En este post os revelaremos cómo funciona la subtitulación, cuáles son sus entresijos y para qué nos puede servir.

Quizás lo primero que nos venga a la mente a la hora de pensar en subtitulación sean series y películas; sin embargo, lo cierto es que es un servicio cada vez más solicitado en todos los sectores. Sigue leyendo si quieres saber en qué consiste y por qué está tan de moda.

¿Para qué sirve la subtitulación?

Ventajas y beneficios de subtitular mis contenidos:

Lo más común a la hora de subtitular un vídeo es que vaya ligado con su traducción a otro idioma, lo que nos permite expandirnos a un público mucho más amplio. De esta forma, las personas que no hablan el idioma en el que está un video podrán entenderlo sin problemas.

Mantener el idioma original en tu spot puede darle mayor fuerza a la imagen de tu marca, y no por ello debes renunciar a que se pueda entender en otros países. Es muy favorable para internacionalizar nuestro contenido y hacer que las campañas publicitarias alcancen un mayor impacto.

No es casualidad que, por ejemplo, una gran mayoría de marcas de perfumes se anuncien en francés o que las marcas de pasta prefieran hacerlo en italiano.

Además, la subtitulación es mucho más barata que un doblaje, ya que no requiere un estudio de grabación, actores de doblaje, técnicos de sonido, etc.; basta con alguien que traduzca y alguien que subtitule, tareas que en muchas ocasiones recaen sobre la misma persona.

Y tiene otra ventaja sobre el doblaje: favorece a la inclusión de personas sordas o con discapacidad auditiva.

Subtitular sin traducir

La subtitulación no solo se utiliza para la traducción de contenidos, también puede resultar muy beneficioso subtitular en el mismo idioma. Cada vez son más habituales:

  • En publicidad y en contenidos que se suelen emitir por TV.
  • En vídeos cuya visualización suele estar muteada (como, por ejemplo, la reproducción automática en redes sociales como Twitter o Facebook).
  • En sitios públicos como gimnasios, aeropuertos, salas de espera, escaparates… en donde hay multitud de pantallas que, por lo general, no tienen sonido. Un spot con subtítulos se entenderá tanto con sonido como sin él, solo ofrece ventajas.
  • En el aprendizaje de idiomas extranjeros, donde son una herramienta que está cada vez más de moda. A la hora de ver un contenido en un idioma que se está aprendiendo, es un gran apoyo contar con subtítulos en los que leer lo que se dice.
  • Para favorecer la inclusión de personas con problemas auditivos.

Pero, ¿en qué consiste?

Es un trabajo altamente cualificado, ya que requiere tanto conocimientos técnicos como lingüísticos para llevarse a cabo de forma profesional.

Hay que tener en cuenta la longitud de las líneas que forman los subtítulos, los caracteres por segundo que podemos leer (un valor que varía mucho según la lengua y otros factores, aunque por norma general se estima que un ritmo de 15 caracteres por segundo es lo ideal) y la sincronización con el discurso hablado y la imagen, entre otros factores que hacen de una subtitulación un buen servicio y no una chapuza.

¿De verdad es necesario todo esto? ¿Qué diferencia una buena subtitulación?

Sobre todo, lo que diferencia una buena subtitulación de una mala es la facilidad con que se sigue el discurso. Una mala subtitulación puede crear confusión, malentendidos (como no distinguir quién dice qué), puede resultar incluso molesta si está mal sincronizada con el audio y con la imagen.

Si alguna vez has visto una película o serie con un fansub (subtítulos hechos por fans) y has pensado que no entendías nada, sabrás lo que quiero decir. O si alguna vez has sintonizado los subtítulos automáticos del teletexto y has visto que lo que leías no tenía nada que ver con lo que se decía en ese momento (suelen ir con mucho retraso). Incluso si has usado alguna vez los “subtítulos automáticos” de alguna plataforma como Youtube.

Algunos de los errores más comunes son la mala
segmentación de los subtítulos.

Idóneamente, se separan
en donde una pausa no interfiera en el discurso.

Como tras un signo de puntuación,
al final de una oración o al final de un sintagma.

Se debe evitar que la línea del subtítulo sea demasiado larga para no entorpecer la imagen

(lo ideal sería que no aparezcan más de 42 caracteres por línea)

Para ello, muchas veces lo mejor es sintetizar la información que se da sin dejar nada clave fuera del subtítulo

Es decir:

Para que un subtítulo no se alargue demasiado,

(no más de 42 caracteres por línea)

se sintetiza la información más importante.

O se divide en dos líneas.
En este caso, segunda debe ser más larga.

Formato de los subtítulos

Por último, queda aclarar cómo se realiza y se entrega una subtitulación. Primero, necesitamos que el cliente nos pase el vídeo, que nosotros usamos para traducir (si es el caso) y crear los subtítulos. A modo orientativo, en una jornada laboral (8h), una persona suele traducir y subtitular unos 20 minutos de vídeo; algo más si no los tiene que traducir.

Una vez hechos los subtítulos, existen varias opciones para exportarlos. Algunas permiten añadir formato al subtítulo, como cursivas (que se utilizan, por ejemplo, cuando hay una voz en off), mientras que otras solo permiten el texto plano. De hecho, pese a sus limitaciones, este formato (srt) es el que más se suele utilizar.

Sin embargo, esta no es la única manera. Se pueden, por ejemplo, subir a la plataforma de vídeo deseada (Youtube, Vimeo…) o insertar directamente en el archivo de vídeo (mp4, avi, mkv, etc.).

En Attesor somos expertos en subtitulación en una gran variedad de idiomas, ¡consúltanos!